Durante el período electoral 2006-2008, el sector del juego de Florida, que comprende hipódromos, frontones de jai-alai, canódromo y los casinos de las tribus seminola, aportaron a los legisladores y partidos políticos del estado casi 5 millones de dólares, más del doble de lo aportado en el período anterior.
Esto implica que todos los legisladores han recibido donaciones o contribuciones a sus campañas, provenientes del dinero del juego.
A esto se suma que el sector del juego ha generado muchos empleos en el período, y lo seguirá haciendo mientras el congreso autorice la instalación de nuevas salas de juego, o permita ampliar las existentes (como en el casino de los casinos de las tribus seminolas, que siguen esperando por su autorización para instalar mesas de blackjack, aparte de las de ruleta que ya poseen).
El senador Dennis Jones, republicano, ha declarado que los congresistas se encuentran ante una disyuntiva cuando deban votar el próximo presupuesto, ya que deberán elegir entre aumentar los impuestos provenientes de ruletas, tragamonedas, pistas de carreras, frontones de jai-alai y canódromos (lo que implicaría millones de dólares más en impuestos que ingresarían al estado), o aumentar los impuestos a la propiedad.
La propuesta de Jones, respaldada por el senado, consiste en ampliar los siete casinos de los seminolas, incluyendo mesas de blackjack, máquinas tragamonedas, dados y premios de texas holdem poker sin límite, además de las ruletas. Además de que el resto de los salones de juego del estado tengan la posibilidad de ofrecer todo tipo de juegos a sus clientes.
Algunos legisladores se oponen a esta medida, porque consideran que se demostraría de este modo la influencia que el sector del juego tiene en las decisiones políticas.




